Los mercados externos recorrieron muy bien el bimestre, por encima de los pronósticos agoreros y bajistas de los osos, e inclusive algunas pizarras experimentaron alzas de dos dígitos. La Bolsa porteña acompañó la tendencia con las acciones y los bonos. En las últimas dos ruedas el impacto por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner fue un factor emocional que el mercado -el cambiario y el financiero- recibió con cautela; bajó el riesgo país y hay expectativa de cambios.
La relación entre el sistema bursátil y el kirchnerismo no fue la mejor; varios títulos públicos autorizados a cotizar en las pizarras ajustan por índices que fueron manipulados, pero el mercado siempre vio bien su buena negociación de la deuda externa hasta salir del default. Fue tan obsesivo de la caja y la tesorería, que cuando los números se dispararon en la presidencia de Cristina Fernández, el Estado se apropió de los fondos de las AFJP, principales inversores del mercado de capitales. Por esto el Gobierno es socio y acreedor de 40 empresas grandes que cotizan en la Bolsa local y de las cuales 37 compañías son principales en su sector.
La Anses tiene acciones y obligaciones negociables de bancos, compañías de energía, petroleras, alimentación, cementeras, medios, subterráneos y otras. También se quedó con un flujo mensual de aportantes por $ 1.000 millones desde 2008, de un sistema que se podía mejorar y corregir.
El futuro dirá si Argentina supo aprovechar el ciclo favorable o no. El plazo es un término señalado con vencimiento, mientras el ciclo en la economía es un periodo que -acabado- se vuelve a contar de nuevo. Desde la tradición épica es concerniente a un grupo de sucesos o a un personaje.
Se instaló un debate ideológico de la economía -aún no cerrado-, pero que el mundo y la mayoría de América latina han superado. Los mercados comienzan a recorrer la prueba final de los subsidios e intervenciones, cuando todavía resta blanquear la discrecionalidad de la mano estatal.